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Hambre en Belén

«Aconteció en los días en que gobernaban los jueces, que hubo hambre en la tierra. Y un varón de Belén de Judá fue a morar en los campos de Moab, él y su mujer, y dos hijos suyos.» Rut 1:1

Faltó el pan en la casa del pan. Belén, la ciudad de David, donde nació Jesús, el Pan de Vida, significa “casa del pan”. Hubo un día en que carecía de pan en la casa del pan. La grave sequía y la opresión de los enemigos de Belén hicieron un escenario de sequía y escasez. En ese momento, Elimélec y Noemí fueron a Belén con sus hijos Mahlón y Quilyón y fueron a Moab en busca de la supervivencia. Sin embargo, en Moab, encontraron el espectro de la enfermedad y la cara de la muerte.

En esa tierra extranjera, Elimélec murió, y sus hijos, casados con moabitas, también sucumbieron ante la muerte. Ahora, Noemí, ya anciana, está sola, pobre y viuda en una tierra extranjera.

La iglesia es un símbolo de Belén. La iglesia es la casa del pan. Pero hay veces en las que falta pan en la iglesia. Las personas con hambre vienen en busca de pan, pero solo encuentran recetas de pan. Los hornos están fríos y los estantes desocupados.

Algunas iglesias tienen orgullo de informar a los hambrientos que en el pasado había pan en abundancia. Proclaman que la abundancia de provisiones ha sido una gloriosa realidad en el pasado. Pero los hambrientos no están satisfechos con el recuerdo de pan o con la receta de pan. Necesitan pan. Algunas personas, desesperadas, salen de la iglesia, la casa del pan, y van a Moab, donde no hay sobrevivientes, sino la muerte. La solución no es abandonar la casa del pan, sino rogar a aquel que tiene el pan en abundancia para que visite su casa otra vez.

Devocional del libro “Gotas de Alegría para el Alma” escrito por Hernandes Dias Lopes. Publicado con permiso de Clie.es

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