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Este Adviento, aumenta tus expectativas para la Navidad

Este Adviento, aumenta tus expectativas para la Navidad. Vela de Adviento.

El Adviento es una invitación a la espera. Sin embargo, en el mundo en el que vivimos, esperar se convierte en un desafío significativo porque vivimos en la sociedad de la prisa y del ajetreo. La perspectiva de la Navidad no es diferente: nos sentimos arrastrados hacia la vorágine de los múltiples y complejos preparativos que implican compras  —en tiendas abarrotadas de gente y con largas colas en las cajas—, luces —con demasiados vatios— y los tiempos previstos en familia —no siempre libres de conflicto.

Incluso nosotros, que amamos a Jesús, podemos sentir una cierta reticencia a la llegada de las fiestas navideñas hasta el punto de que nos resignamos pensando que mejor sería “bajar nuestras expectativas”.

Quiero sugeriros ¡todo lo contrario! ¡Necesitamos aumentar nuestras expectativas! La clave está en nuestro punto de mira: la Navidad tiene un solo protagonista, y este es Jesús. En retrospectiva, sabemos que Jesús cumplió lo que se dijo de él y esto es lo que debemos recordar. Fijaos, fue llamado:

1. Consejero admirable

En medio de la confusión y dificultad político-económica, la corrupción, la guerra, la injusticia, la falta de un liderazgo siervo e integro, recordamos que Jesús vino y “se rebajó voluntariamente, tomando la naturaleza de siervo y se humilló a sí mismo” (Fil. 2:7-8). Nos guía con fidelidad y muestra un camino mejor.

2. Dios fuerte

Cuando desfallecemos y nos sentimos débiles, hasta cobardes, recordamos que Jesús dijo: “Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad” (2 Cor. 12:9). Podemos descansar y fortalecernos en Él.

3. Padre eterno

Cuando ponemos toda nuestra confianza en mi padre, o madre, o amigo terrenal y me siento defraudado, desilusionado o desesperanzado, recordamos que hemos “recibido un espíritu de adopción como hijos” (Rom. 8:15). Tenemos una nueva familia.

4. Príncipe de paz

Cuando no solo experimentamos tumulto afuera sino dentro de nuestros corazones, recordamos que Jesús dijo: “La paz os dejo; mi paz os doy. Yo no os la doy como la da el mundo. No os angustiéis ni os acobardéis” (Jn 14:27). Él sigue reinando sentado en su trono y cercano para que nos acerquemos a Él.

Una de las definiciones del diccionario de la RAE sobre la palabra esperar es “Creer que ha de suceder algo, especialmente si es favorable”. Sabemos y tenemos la certeza de que Jesús vino, fue favorable y nos da todas las razones para celebrar esta Navidad. Su Navidad es mucho más grandiosa que la que yo pueda imaginar, planificar o incluso esperar. ¡Feliz espera y feliz Navidad!

— Devocional de Edith Vilamajó Sanchís. Edith es decana de Estudiantes de la Escuela Evangélica de Teología de la FIEIDE (EET) donde también ejerce docencia. Ha publicado con la Editorial Andamio: Formar para transformar. Propuesta para renovar el ministerio de enseñanza en la Iglesia. Vive en Oxford, con su marido Peter y su hijo Alex.

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