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Preevangelismo II – Jaime Fernández Garrido

Seguimos con la serie de artículos sobre «preevangelismo» que comparte Jaime Fernández Garrido:

Nuestra motivación es que todos conozcan al Mesías.

Necesitamos estar tan enamorados de Él, que no podamos parar de pensar en el Señor Jesús ni un solo momento, y que en cualquier situación deseemos hablar de nuestro mejor Amigo a todos. Por todos los medios. De todas las maneras posibles. A tiempo y fuera de tiempo… Cuando eso ocurre en nuestra vida (y sólo en ese momento) podemos sentir y comprender la compasión que el mismo Señor Jesús tiene por los que se pierden.

Por favor, para sólo unos minutos en la lectura para pensar en las personas que tienes a tu lado: familia, compañeros de trabajo, de estudios, vecinos, amigos, personas que conocemos sólo de vista… todos ellos se perderían ahora mismo si falleciesen sin tener a Dios en sus vidas, quizás porque tu y yo no les hemos hablado nunca del Señor Jesús. Desgraciadamente eso es algo que hemos olvidado, aunque en nuestras Iglesias los mensajes y la doctrina sean casi “perfectos”. Olvidamos la necesidad de expresar el mensaje del evangelio, de verbalizarlo.

Es imprescindible expresar el Evangelio en palabras

Muchos creen que sólo con una vida buena pueden impactar a la gente que les rodea. Déjame decirte que es trascendental el buen comportamiento, pero hay mucha gente que lo hace en base a sus ideas religiosas, filosóficas o morales. Incluso los ateos hacen eso. Tengo muy buenos amigos cristianos que llevan años viviendo así (y eso es parte de la voluntad de Dios, vuelvo a repetirlo) pero que muy pocas veces se han atrevido a hablar de Dios a sus compañeros. De esta manera pueden pasar treinta, cuarenta años (¡Toda la vida!) sin que nadie llegue a conocer al Señor Jesús a través de ellos. Es imprescindible hablar del mensaje, explicarlo, verbalizarlo, estar al lado de los que sufren y ayudar, disfrutar con aquellos a los que la vida les sonríe, ¡Hay que expresar el evangelio con nuestra vida y con nuestras palabras!.Si queremos ser un impacto en la sociedad tenemos que proclamar el mensaje.

Debemos depender del Espíritu de Dios en lo que hacemos

Un detalle más que no debemos olvidar. Ya sea que estemos evangelizando, preevangelizando o como cada uno quiera llamarlo, debemos depender absolutamente del Espíritu de Dios en lo que hacemos. Algunos piensan que el Espíritu Santo debe gobernar las cosas espirituales, y las materiales las gobernamos nosotros. No es nuestro tema ahora explicar qué cosas son espirituales y qué cosas no, aunque personalmente creo que sería muy bueno para cada uno, para cada familia y para cada Iglesia tratar absolutamente todo de una manera espiritual. Dejar que el Espíritu de Dios tenga todo el derecho a entrar y gobernar en todas las cosas de nuestra vida. Sin excepciones. Te aseguro que nuestra manera de vivir sería muy diferente, y desde luego mucho más impactante.

El deseo de Dios es que NADIE se pierda

Por último, muchas veces hemos predicado y hablado sobre el “corazón” de Dios que se encuentra resumido en el conocido versículo de Juan 3:16: “Tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo Único para que todo aquel que en Él crea no se pierda, sino que tenga vida eterna”. Es una perfecta definición del evangelio, pero déjame decirte que es un evangelio incompleto. La única manera de comprender el corazón de Dios es seguir en el versículo siguiente: recuerda que comienza con un “porque”. No podemos dividirlo. No podemos predicar Juan 3:16 sin el 17, “Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por medio de Él”. El deseo de Dios es que NADIE se pierda. La condenación no está en el corazón de Dios; sólo aquellos que rechazan el mensaje del evangelio pasarán toda la eternidad separados de Dios, pero lo harán “en contra” del deseo del Creador. Sólo cuando predicamos el evangelio de esta manera podemos comprender lo que Dios siente.

Sólo cuando nos sentimos tristes porque alguien no quiere escuchar a Dios, sabemos lo que el Señor siente en su corazón.

Hasta aquí el segundo artículo sobre preevangelismo. Publicaremos el siguiente la próxima semana.
Y tú, ¿Qué piensas del preevangelismo? ¿Estás de acuerdo con lo que has leído? Nos gustaría saber tu opinión.

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