
‘Y sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra.» Lucas 10:39
En medio del bullicio del deber y del servicio, hay un lugar más excelente donde el alma encuentra su reposo: a los pies del Maestro. Allí, como María, debemos detenemos, silenciar las voces del mundo, y dejar que su voz penetre en lo profundo del corazón.
La vida espiritual no consiste tanto en el hacer como en el ser; no tanto en la agitación exterior, sino en la comunión interior. Quien aprende a escuchar a Cristo, hallará sabiduría para cada paso y gracia para cada carga.
Quien aprende a sentarse a sus pies hallará descanso para su alma, dirección para su vida y fortaleza en la debilidad. Como María, elijamos la mejor parte, la cual no nos será quitada.
Oración: Señor Jesús, enséñame a elegir la mejor parte, a detenerme ante Ti cada día, y a deleitarme en tu voz. Amén.

