La felicidad como resultado de lo que hacemos

devocional-18-noviembre-2015

“Sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche.” Salmos 1:2

La felicidad no tiene solo una dimensión negativa; sobre todo tiene un aspecto positivo. Ya vimos que somos felices por lo que evitamos. Ahora, veremos que somos felices por lo que hacemos. El portal del salterio dice: “Me deleito en tus mandamientos, los cuales amo”. La Palabra de Dios es nuestra fuente de placer y alegría. En ella debemos meditar de día y de noche. La Palabra de Dios es viva y eficaz. Cuando la leemos, ella nos lee; cuando la examinamos, ella nos investiga; cuando nos nutrimos de ella, ella nos alimenta.

Debemos llenar nuestra mente con la verdad de Dios. Debemos alimentar nuestro corazón con las promesas que emanan de la Palabra de Dios y apartar de nuestra vida sus prohibiciones. La Palabra de Dios es el mapa del caminante, la brújula del navegante, la espada del soldado. La Palabra de Dios es mejor que el oro refinado y más dulce que la miel que destila del panal. La Palabra de Dios es el deleite de nuestra alma. En ella debemos meditar de día y de noche. Ella restaura el alma y da sabiduría a los simples. Es pan que alimenta y agua que purifica. Es leche que nutre y miel que deleita.

Por ella guardamos puro el corazón y con ella triunfamos sobre el enemigo. Guardarla en el corazón es mejor que guardar tesoros. ¡Ella es la fuente de nuestra felicidad!

Devocional del libro “Gotas de Consuelo para el Alma” escrito por Hernandes Dias Lopes. Publicado con permiso de Clie.es

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